martes, 12 de abril de 2011

El aprender a leer


El aprender a leer, primer paso, base y cimientos de la formación académica e intelectual del individuo. El enseñar a leer, meticuloso y minucioso arte, donde un pequeño desliz tira todo al traste. Después de lo expuesto por Bettelheim y Zelan, sobre los problemas para aprender a leer, queda claro que son numerosos los obstáculos, que por demás no son vistos por las cabezas de la educación, en este caso colombiana. Numerosos y difícil de mover en este sistema gobernado por la deshumanización de la educación, donde los fines monetarios están por encima de los demás,  donde se abren más cupos pero no se mejora la calidad de los materiales ni de los docentes.
Empezando por las cartillas de estudio, por esos ejemplos absurdos, simplones e insípidos que usan dizque para fomentar las ganas de aprender: “mi mamá me mima”, ¿alguien utiliza el verbo mimar? Son totalmente ajenos al estudiante, no logran que él los sienta, ni que el llegue a identificarse dentro de ese contexto. Y las repeticiones, me recuerdan la misa, repetir, y repetir… y seguir repitiendo la misma palabrería, como el autor dice, únicamente cuando se busca profundizar dentro de una habilidad específica es oportuno, como el descifrar, lejano del leer con el que muchos sueñan. Esas formas de enseñar son obsoletas y retrógradas, mientras más tiempo transcurre las cartillas ofrecen menos material nuevo a los niños, los editores prefieren introducir ilustraciones que perjudican el proceso.
Otro punto realmente importante son los de corregir y valorar al alumno, para una buena corrección hay que tener mucho tacto, cuidado, prudencia, no desalentar al educando, si no continuar hasta que el mismo detecta y corrija su equivocación, para así no dañar el afecto que este podría encontrar en la lectura, pues de lo contrario sería una mala experiencia que él querría rechazar, primeramente hay que entender al estudiante, su punto de vista, aceptar que tiene motivos para errar, hay que entenderlo . Y la valoración  se refiere a que debe haber una atención más personalizada, imposible en estos tiempos de 50 estudiantes por salón, que permita que el profesor realmente observe los avances del alumno y lo aliente a continuar en el proceso.
En general se puede decir que lo que necesita el estudiante es comprensión, que el profesor observe sus vacíos y logre subsanarlos, aprender a leer es el mayor logro dentro de la educación, por lo tanto de éste depende el resto de la formación del educando, es el punto de quiebre donde muchos agachan la cabeza por el resto de su vida, o la levantan, el maestro debe siempre buscar que ninguno tenga que mirar el suelo.